sábado, 18 de junio de 2011

Paros carreteros = más caos... Por Jesus Moreno Frias

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Con antecedentes justificables para realizar protestas en demandas económicas los transportistas organizados en México han orquestado varios paros carreteros; repito, lo intención es justa y necesaria; pero, la inmoral y criticable es el modo o estrategia para implementar los actos de protestas. No se puede ni se debe combatir un acto injusto con otra serie de hechos que provocan más violencia y destrucción.



No se trata de hacer una crítica negativa y denostar los paros de carreteras, de lo que se trata es ver y analizar otros métodos de protesta, que sean más efectivos en la solución; pero, sobre todo, que n dañen en lo absoluto a terceros.



Crítica a los paros



Primero.- Los paros de carretera atrofian, dañan y socavan la economía de todo el país. El efecto negativo alcanza a todos los sectores productivos, generando más pobreza y, sobre todo irrita notablemente al resto de los ciudadanos.



Segundo.- El estilo grotesco de protestar parando las vías de comunicación solo refleja la falta de cultura política para resolver de fondo los problemas socio-económicos. El alterar los caminos solo es acto violento y destructivo que nos lleva a romper el tejido social de una convivencia pacífica. Además, los camioneros también cometen injusticias contra los usuarios y, nosotros no protestamos de esa manera tan incivilizada e improductiva.



Tercero.- se necesita por lo tanto, una serie de medidas estrictamente objetivas e inteligentemente diseñadas; para después, implementar bajo un plan estratégico que genere resultados justos y efectivos. Debemos de rescatar el ejercicio noble y civilizante de la política.



Epilogo



¿Dónde están los Diputados para defender la economía?

miércoles, 15 de junio de 2011

Ni santas ni putas; solo… mujeres ... Por Jesús Moreno Frías


En un acto sin precedentes históricos en cuanto al motivo especifico, las mujeres en México organizaron una marcha contra la violencia de género. Una actriz y organizadora enfatiza: “El objetivo era dejar claro que las mujeres no provocan la violencia ni la agresión por el solo hecho de ser libres (para vestirse). La protesta en general fue bien recibida por la sociedad y la opinión pública.
Recordemos que este movimiento se originó en Canadá por la expresión absurda y estúpida de un policía, quien espetó: “Para que las mujeres no fueran objeto de agresiones físicas y violencia sexual, deberían evitar vestirse como putas”.
Inteligentes y valientes razones
Ni santas.- Las mujeres como seres humanos, no están llamas ni a ser ángeles ni demonios,  sino, simplemente a configurar la naturaleza humana, seres con aciertos y desaciertos, con efectos afortunados y desafortunados, con luces y sombras pero, configurando su propia personalidad e historia. La perfección y camino a la santidad está en otra dimensión de la fe. Es un don, un llamado al servicio y desarrollo de las potencias espirituales. (Fe, esperanza y caridad).
Ni putas.- Ante este despectivo epíteto las mujeres también son claras y definidas, el vestirse luciendo con y sin elegancia no es motivo de que sean objeto de agresiones y acoso sexual. Es una verdadera estupidez por parte del sexo masculino creer que el lucimiento de una parte anatómica por parte de las féminas es una provocación. El hecho de la prostitución tiene otras causas y razones de tipo económico y social del fenómeno de la mujer y su desarrollo.
Solo mujeres.- Como fuerte y clara definición ante la sociedad masculina, le expresa que el vestirse de tal o cual manera es el resultado de sentirse unos seres libres, inteligentes y responsables. La esencia de lo femenino va mas allá del vestir o actos exteriores. Entiendan varones. No sean piadosos ignorantes.
Epílogo
¿Qué es lo que realmente nos debe apasionar de las mujeres?

Jesús Moreno Frías

martes, 14 de junio de 2011

El “Manual de Seguridad para Instituciones de Educación Superior” y la Universidad Veracruzana


Coyuntura Política XXI
El  “Manual de Seguridad para Instituciones de Educación Superior” y la Universidad Veracruzana

Raúl Abraham López Martínez*

Antes de entrar al tema en cuestión, me parece relevante mencionar que en las ciencias sociales y en los asuntos políticos el término “seguridad” se presenta bajo un alto grado de diversidad en torno su contenido. Esta diversidad se entiende a partir de la consideración que el concepto de “seguridad” es producto de la muy peculiar visión del mundo que tienen las instituciones y actores que hacen uso de la idea “seguridad” para justificar sus acciones en un contexto dado.
De esta manera encontramos que a nivel internacional Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) han privilegiado un concepto de “seguridad” de tipo dura, de una seguridad para enfrentar las amenazas (que estos actores definen como tal) por la vía militar. En contraparte, la ONU, la Comunidad Económica Europea, distintas organizaciones sociales, críticos de las políticas armamentistas, han planteado la necesidad de ampliar esta “seguridad limitada” a lo militar, hacia una “seguridad humana” (ONU 1994) de una seguridad cuyo objeto de referencia para seguritizar (Oswald y Günter 2009) sean los seres humanos, el medioambiente y los grupos vulnerables y no necesariamente centrarse en los grupos privilegiados que dirigen a los Estados Nación.
En México estas dos vertientes sobre el debate del concepto de seguridad se ha visto reflejado en dos niveles: a) Por un lado se encuentra ubicado en la conceptualización, diseño y aplicación de políticas públicas del gobierno de Felipe Calderón, inclinándose a reproducir la postura de seguridad promovida por el Pentágono y la OTAN; y b) en otro sentido se ubican una gama de movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales, académicos, medios de comunicación alternativos, que postulan la necesidad de que los distintos niveles de gobierno trabajen en combatir la desigualdad social, de defender el medioambiente, de promover el respetos de los derechos humanos, entre otros temas, es decir, de promover una seguridad humana.
En el caso de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), la cual es una asociación que agrupa a 159 universidades e instituciones de educación superior, quienes en conjunto cubren el 80% de la matrícula de estudiantes de licenciatura y de posgrado del país,  recientemente a cargo de la maestra Ma. Angélica Garnica Sosa publicaron el “Manual de Seguridad para Instituciones de Educación Superior”.
Este manual comprende una serie de lineamientos que los integrantes del ANUIES, incluyendo a la Universidad Veracruzana, tienen que aplicar en sus respectivos ámbitos. Razón por la cual, me parece relevante hacer una breve descripción sobre el objetivo de este manual, comentar de manera crítica la definición conceptual que presentan sobre el término de “seguridad” y el papel que considero tiene que jugar la Universidad Veracruzana ante las recomendaciones de este manual.
En primer lugar, el manual del ANUIES coloca el concepto de “sistema de seguridad” como el eje rector de sus recomendaciones entendiéndolo como “el conjunto de normas, estructuras de organización, programas, políticas, protocolos, lineamientos, espacios físicos y recursos humanos que se destinan para la atención de la seguridad física, psicológica y material de las personas dentro de una institución de educación superior. La forma como se integren o desarrollen estos elementos dependerá de la naturaleza legal y orgánica de cada institución.”  p.11.
A partir de esta definición el manual desarrolla un conjunto de elementos para crear un Plan o Programa de Seguridad para las instituciones de educación superior. Para lograr este propósito, se exponen una serie de criterios metodológicos para elaborar el diagnóstico, los objetivos generales y específicos, estrategias, metas en materia de seguridad e indicadores de medición.
La propuesta que presenta el “Manual de Seguridad para Instituciones de Educación Superior”  para elaborar el plan de seguridad se centra en generar un conjunto de estrategias de acción para enfrentar de manera prioritaria los siguientes rubros: robos, secuestros, violaciones, amenazas o extorsiones y enfrentamientos.
Revisando de manera pormenorizada las recomendaciones del manual de seguridad, se llega a la conclusión de que dicho manual es una versión de la “seguridad militar” aplicada a las instituciones de educación superior.
¿Este es el tipo de seguridad que se requiere en la Universidad Veracruzana? ¿Qué tipo de seguridad requieren los miembros de la comunidad universitaria?
Estas interrogantes las tienen que discutir los miembros de la comunidad universitaria y la sociedad civil, en el debate que se vaya a generar es fundamental que los estudiantes, académicos y trabajadores de la Universidad Veracruzana no se limiten a reproducir de manera acrítica un manual de seguridad que no contempla elementos propios de la seguridad humana.
Es decir, este manual de seguridad es necesario ampliarlo al diagnóstico sobre las condiciones sociales en que se encuentran los universitarios, principalmente sobre las condiciones en las que se encuentran los estudiantes. Antes de aplicar a raja tabla un manual de seguridad militar en la UV, hay que saber qué estudiantes tienen problemas para resolver sus asuntos alimenticios, es  necesario identificar a los estudiantes que tienen problemas económicos, de vivienda, de salud, familiares. Es necesario conocer con precisión cuántas madres solteras se encuentran estudiando en la UV, cuántos estudiantes hay provenientes de grupos indígenas, cuántos estudiantes hay con discapacidades.
En síntesis, de ubicar con precisión a los grupos vulnerables que forman parte de la comunidad universitaria, de ubicarlos y de diseñar estrategias que permitan asegurarles las mejores condiciones de seguridad humana durante su estancia en las aulas de la Universidad Veracruzana.  
*Director de la Revista Digital Independiente Voz Universitaria  www.vozuniversitaria.org.mx raul@vozuniversitaria.org.mx  facebook.com/raul.lopezmartinez